Thania C.
Mi nombre es Thania Cisneros. Soy estudiante universitaria de primera generación, veterana, cambié de carrera y soy la orgullosa mamá de una hermosa bebé.
Mi historia comienza con mi familia, que migró de México en busca de una vida mejor. Mientras crecía, mis papás siempre me decían: “Ponte las pilas”, una frase que muchos en la comunidad hispana conocemos bien. Para mí significaba mantenerme enfocada, trabajar duro y seguir adelante sin importar las circunstancias. Como muchos estudiantes de primera generación, crecí con grandes sueños pero no siempre con un camino claro. Quería que mi familia se sintiera orgullosa, así que seguí una ruta tradicional y me gradué en biología con la esperanza de ser dentista.
Pero después de trabajar en el campo, me di cuenta de algo importante: está bien cambiar de opinión.
Dejar atrás la carrera que creía querer daba miedo. No sabía exactamente qué venía después, pero sabía que quería más. Fue entonces cuando descubrí las ciencias de la computación y la ciberseguridad. Como vengo de un entorno militar, siempre he tenido un fuerte deseo de proteger a los demás y de ser parte de “los buenos”. La ciberseguridad me dio una nueva forma de hacerlo: defendiendo sistemas, resolviendo problemas y generando un impacto real en el mundo digital.
Hoy estoy cursando mi Licenciatura en Ciencias de la Computación con énfasis en Ciberseguridad en Oregon State University, y me gradúo en junio de 2026. También soy miembro activa de comunidades que impulsan a las mujeres en tecnología, entre ellas Women in Cybersecurity (WiCyS) Austin Affiliate, Rewriting the Code (RTC) y Latinas in Tech Austin. A través de estos espacios sigo creciendo, aprendiendo y conectando con otras personas que comparten metas similares.
Mi meta es comenzar mi carrera como analista en un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) y con el tiempo convertirme en ingeniera de seguridad, pero más importante aún, quiero mostrarles a otras jóvenes latinas que este camino es posible.
No tienes que tenerlo todo resuelto. No tienes que seguir el camino que todos esperan. Y no tienes que hacerlo sola. Si pudiera compartir un mensaje con las niñas que apenas empiezan su camino, sería este: perteneces a la tecnología. Tu historia importa. Y eres capaz de mucho más de lo que crees.
Todo aquello por lo que trabajo hoy no es solo para mí, es para mi hija, mi prometido, mi familia y para cada niña que necesita ver a alguien como ella en este espacio.
Como dice mi amiga Lorena Mejia: “Si no hay silla en la mesa, trae tu silla plegable, porque las latinas también pertenecemos a la tecnología”.